El ser humano elige o toma decisiones en todo momento, por más pequeñas que sean. De forma constante estamos eligiendo: qué comer, vestir, a dónde ir, con quién estar y qué pensar.
En un principio elegimos en base a nuestros padres, a lo que nos recomiendan o imponen. Sin embargo los niños pequeños también eligen, aunque sea en situaciones pequeñas y guiados por sus impulsos; desean sólo lo inmediato y sin medir o prever consecuencias… de forma gradual va mejorando la capacidad de tomar decisiones. Las dos elecciones más importantes posiblemente de toda la vida son la pareja y la carrera profesional, ¿por qué? Pues son estas dos decisiones las que definirán el resto del camino por recorrer hacia la adultez. Sin embargo hay personas a las que les cuesta mucho elegir pues no quieren asumir la responsabilidad de las consecuencias, ganancias o pérdidas que conlleva; se sienten incapaces de hacerlo, ya sea esto de forma consciente o inconsciente, son personas que se caracterizan por sus dudas y miedo a equivocarse. Deciden entonces permitir que alguien más elija por ellos para así evitar sentir culpa; sin embargo con el tiempo esto provoca frustración, desánimo e incluso depresión pues sienten que no tienen el control de su vida. Lo más recomendable es definir las prioridades a la hora de elegir, para así tomar el tiempo necesario para meditar las ganancias y las pérdidas; recuerda que nada es perfecto y para ganar algo también hay que estar dispuesto a perder y viceversa. Es necesario tener en claro que equivocarse no tiene que ser una catástrofe, sino más bien una oportunidad de aprender de la situación y para que en un futuro nos ayude a tomar en cuenta otras variables, antes de tomar una decisión. Tienes que tener presente que cada acto conlleva una responsabilidad que tenemos que estar dispuestos a enfrentar según sea lo que pensemos elegir. Psipre S.C. Psicología Preventiva /
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